BAJA POR ACCIDENTE

27 marzo 2019 0 Comentarios

 

Rosalía en una buena amiga, nos conocemos desde hace años e incluso hemos trabajado juntos en el pasado. Era una persona dinámica, alegre, proactiva, entusiasta, se veía a la legua como disfrutaba y vibraba con su trabajo. Hemos vivido momentos difíciles juntos, pero nunca le ha faltado la energía.

 

Desde hace un par de años, algo ha cambiado, cada vez que intentamos quedar para vernos, se encuentra de baja por algún motivo: rotura de ligamentos, agotamiento físico con anemia galopante, ansiedad. Ahora su voz suena apagada y débil, y esa luz que emitía es un poco más tenue. No importa el síntoma, sino como su cuerpo, a su manera, le habla sobre su situación en la empresa, y parece como si, para cuidarla, tuviese tropiezos concatenados para alejarla tanto como puede de ella.

 

Si te alejas un poco, te das cuenta enseguida que todo empezó el día que llegó un nuevo director general a la empresa. Nuevo estilo, nueva visión, nueva fórmula para tener éxito. La dificultad no radica en la novedad, pero si en como la aceptamos y como vibra en nuestra misma frecuencia, o no. Su llegada representó un paso atrás en el trato hacia las personas.

 

Nos reímos cuando le cuento mi visión, aunque ambos sabemos que en el fondo de su corazón sabe perfectamente que tiene los días contados en ese trabajo. ¿Cuánto tiempo aguantara? ¿Cuántos tropiezos más vivirá para aceptar la situación?¿Hasta donde comprometerá su salud por un trabajo? Una labor que le da un salario, pero con el que no se apasiona, ni disfruta, y mientras … la vida pasa y su salud se debilita.

 

En mi caminar por las empresas, me encuentro cada día más casos como este, donde las personas sufren y desgastan su salud y su vida, en la jaula en que se ha convertido aquel trabajo que un día amaron. ¿Es que los directivos son ciegos, o no quieren ver? ¿Cuál es el límite que producirá el cambio?  Mientras, estas mismas empresas adornan sus paredes con valores que no cumplen y van dando conferencias de las cosas magnificas que hacen por sus empleados. Cambios estéticos que logran seducir a algunos en sus primeros días, pero que no tienen profundidad.  Mi buen amigo Simon Dolan lo resume muy bien  como “Values, values on the wall, business, and forget them all”.

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