Kaizen 1 (la subida)

1 septiembre 2016 0 Comentarios

pirineos

Desde pequeño he tenido miedo a las alturas, a pesar de haber vivido desde que nací en un piso 14 y ver las alturas desde mi casa todos los días (el hábito no hace al monje).

Me invadía una sensación de pánico que me bloqueaba, que con el tiempo he trabajado y aprendido a manejar. Yo creo que todo este trabajo empezó con la situación que viví en el Pirineo con 18 años.

Un grupo de 4 amigos estamos subiendo por un río de alta montaña en el Pirineo camino de nuestro campamento. Estamos a principios de agosto, el sol aprieta fuerte y nosotros disfrutamos de los tramos saltando de piedra en piedra, intentando evitar caer en el agua.

Voy el primero marcando el camino, cuando delante nuestro aparecen unos saltos de agua con unos 12 metros de desnivel. Imposible pasar por allí. Inspecciono el entorno y veo una pequeña pendiente que creo nos permitirá sortear el obstáculo.

Poco a poco se hace más vertical, pero tomo la decisión de subir hasta el primer árbol. Parece que allí empieza el bosque y la pendiente se suaviza. Mi sorpresa se produce cuando al llegar allí, la pendiente sigue igual de vertical pero con árboles, y al mirar atrás veo que he llegado a una altura de 6 metros, prácticamente subido una pared. Me siento bloqueado, no puedo subir y no puedo bajar. Aviso a mis amigos para que no suban, este no es el camino.

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¿Cómo he llegado hasta este punto? Miro la pared y me doy cuenta de que al empezar a subir siempre me fijaba pequeños retos “solo hasta allí y entonces decido”. Tal vez solo 2 o 3 pasos  para tomar la decisión, pero de reto en reto he subido hasta un punto que me sobrepasa. Sin darme cuenta he salido totalmente de mi zona de confort.

La filosofía Kayzen (‘mejora’ en japonés) lo cuenta muy fácilmente: cuando nos ponemos retos pequeños para cada paso, pequeños retos alcanzables fácilmente por nosotros, andar el camino se hace fácil y sin darnos apenas cuenta llegamos al destino elegido. Cada vez que doy un paso lo logro, el logro alimenta mi confianza, la confianza me alimenta para continuar y doy mi siguiente paso, un círculo virtuoso que siempre termina en éxito.

¿Dónde puedes empezar a lograr aquello que deseas? En la vida y en el trabajo, la confianza y la constancia son parte de la llave del éxito. Donde no has triunfado con grandes zancadas lo logras con pequeños pasos.

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