La felicidad está a un paso

17 noviembre 2015 4 Comentarios

Estacion tren

Un día más, el tren de vuelta a casa va hasta arriba a pesar de ser tarde. Parece que muchos sufrimos de los mismos males, el trabajo y las obligaciones nos llevan a estar fuera de nuestro hogar demasiadas horas.

Mis tres acompañantes de hoy en el grupo de asientos son una señora de mediana edad que va leyendo, un señor algo mayor que va con los cascos del móvil puestos y un chico joven cargado con un gran maletín, atareado y que me ha soltado un gruñido cuando le he pedido permiso para sentarme. En total cuatro desconocidos, desconectados entre sí, pero que compartiremos un breve instante de nuestra vida en el tren.

[Tweet “Cuando te interesas de corazón por los demás las personas se abren”]

Los de edad más avanzada están presentes solo de cuerpo, porque no emiten ninguna señal que indique conexión con nada dentro del vagón. Abstraídos cada uno en lo suyo, parece que el mundo se reduce a sí mismos. El chico joven maneja papeles arriba y abajo, ahora rotulo en verde, luego compruebo, luego consulto un aparato… pura actividad, mientras conserva un rostro serio y concentrado. La voz que me ha regalado al llegar parecía un mordisco.

Veo el logo que lleva en su ropa y le pregunto si ha sido un día duro. Le falta tiempo para contestarme amablemente. Me intereso por su oficio. Trabaja revisando ascensores. Ha empezado a cambiar su actitud. Me parece una oportunidad para averiguar, saber y comprender. Me interesa realmente y le hago un montón de preguntas.

Su actitud se transforma con cada pregunta, comentario o reflexión hecha desde mi autentico interés. Se relaja, empieza a sonreír. Puedo percibir como se siente orgulloso de su trabajo y de poder compartirlo. Este chico disfruta con lo que hace.

Sin darme cuenta, el hombre de los cascos se ha unido a la conversación (no sé cómo nos ha oído) y al poco la mujer lectora también. En poco más de 20 minutos, la energía del grupo ha cambiado. Todos ellos están conectados, interactúan y sus semblantes se han relajado. ¡Qué fácil es ser feliz! Yo me despido de todos porque la siguiente es mi parada, ellos siguen la conversación.

Cuando te interesas de corazón por los demás, cuando les permites sentirse orgullosos de quienes son o qué hacen, las personas se abren, sonríen, se relajan. La felicidad está a un paso.

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Comentarios (4)

  1. Gustavo Bono dice:

    Muy buen post, que nos hace tener en cuenta muchas cosas que en el día a día no nos damos realmente cuenta, lo comparto en mi blog con su permiso.
    Gracias,

  2. Belén dice:

    Es verdad, pero a veces vivimos tan apresurados que nos la perdemos.
    me encantan tus artículos. Gracias por hacernos partícipes de tus reflexiones.
    Buen día!!!

    • Jaume Gurt dice:

      Hola Belén,

      Muchas GRACIAS por tus palabras y por sembrar en otros al compartirlas. Muchas veces pienso cuantas situaciones difíciles me habría ahorrado si hubiese podido leer posts como estos cuando era más joven, por ello pongo a disposición de todos lo que he aprendido. Es época de no guardarse nada, es época de sembrar en otros y compartir todo nuestro conocimiento para hacerlo más grande.

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