MARIPOSAS

27 noviembre 2020 0 Comentarios

Esta mañana he encontrado una mariposa en los pasillos de la residencia Fray Luis de león en Guadarrama. Grande, vivaracha y bella, la veo estrellándose contra las grandes paredes de vidrio, engañada por la luz que dejan pasar y las vistas de naturaleza que traen, buscando una salida por donde no la hay.

Mi primera intención es ayudarla a salir. El techo es tan alto que me saco la camiseta para producir una corriente de aíre que la dirija a la libertad, y consigo moverla hasta el hall. Allí el techo se eleva otro metro y mis intentos resultan inútiles, con lo que la dejo, pensando en su destino y buscando alternativas.

Unos minutos más tarde llega Marisa, con una gran sonrisa en la boca. ¡Se ha encontrado con una preciosa mariposa en el hall!, “Hoy es un día MUY especial. La mariposa me acompañó hasta la salida, parecía que me indicara el camino a este hermoso patio”. Este universo en el que me ha tocado vivir no deja de sorprenderme, este momento de felicidad de Marisa es producto de mi fracaso con la mariposa, siento que me queda mucho por aprender.

Hoy la vida me ha permitido apreciar cómo nuestras acciones están conectadas con los demás, cómo cada una de ellas influye en otros, y del mismo modo las suyas en nosotros. Todos estamos conectados. ¿Cuándo aprenderemos a ver y apreciar esta realidad? Nuestra formación y nuestra sociedad nos han hecho creer que tenemos el control de todas las cosas, y que este nos permitirá llegar a cualquier lugar. ¿Cuántas situaciones en nuestras vidas nos esforzamos para cambiarlas que luego podrían deshacerse solas? ¿Qué hemos impedido que sucediera cuando hemos forzado una situación a nuestro plan, a nuestro control, a nuestra pobre visión? Parece que algunas veces nos complicamos la vida, y la VIDA tiene sus propios mecanismos.

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