Que cada árbol aguante sus frutos

2 diciembre 2014 6 Comentarios

arbol frutos

Cuando yo era pequeño, en el huerto de mi abuelo en Moià teníamos árboles frutales, ciruelas, peras y nísperos. Cada año revisábamos los perales, uno a uno, rama a rama, para ver cuántas peras nacían. Mi abuelo sacaba peras de todas aquellas ramas que estaban muy cargadas.

«No quiero que un peso excesivo cuando las peras crezcan termine rompiendo su rama» era siempre la explicación que mi abuelo me daba cada vez que le preguntaba. «Por tener unas pocas peras más este año podemos perder una de sus ramas para siempre».

Yo no terminaba de comprenderlo, hasta que un año que el ciruelo venía muy cargado de fruta vi como la rama más grande de todas se partía y caía al suelo con la montaña de fruta que traía. El árbol nunca más volvió a ser el mismo, en su forma, en la cantidad de ciruelas que daba, en su presencia en el huerto.

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Las personas somos como árboles, donde el ser humano es el tronco y las ramas. La formación y la experiencia serían como los abonos que ayudan a dar más y mejores frutos, mientras que los frutos podrían ser todas aquellas cosas que una persona nos puede dar en la vida personal (amor, compañía, escucha…) o en la profesional (consejos, resultados financieros, ideas, trabajo…).

Si queremos empresas ricas hay que empezar por cuidar a las personas, facilitándoles espacios y actividades que les permitan conocerse mejor en sus fortalezas y debilidades, en ganar confianza y seguridad; reforzándolos como seres humanos para poder sostener todos los frutos que esperamos de ellos; aligerándolos de sus cargas para que no se rompan porque podemos perderlos para siempre.

En mi entorno veo muchas empresas que financian cursos de formación a sus empleados para ser más productivos, pero pocas que engrandecen al ser, al tronco, para que las personas puedan sostener la presión de resultados, la presión del cambio constante… y su propia vida.

Veinticinco años después, los perales siguen dando frutos. El ciruelo se fue marchitando poco a poco y ahora no es más que un tronco estéril que cuenta su historia a los que sabemos leerlo, para no olvidarlo.

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Comentarios (6)

  1. Alma dice:

    Pienso lo mismo, las personas son lo más importante que tiene cualquier colectivo de lo que sea y sobre todo las empresas. Pienso que las empresas que piensan en el futuro y en progresar, cada vez tienen en cuenta este concepto.

  2. Fer Abadía dice:

    Muy bueno, estoy de acuerdo en todo. Quizá el ciruelo, con un injerto bueno (formación) o un cambio en la ubicación, podría haberse recuperado.

  3. Ana Suárez dice:

    Me ha encantado. Yo por desgracia en este año he visto «caer» dos ramas muy cerca de mi.

    Burn-out, lo llaman. Un pena….

  4. Jaume Gurt dice:

    Hoy somos el resultado de lo que hicimos en el pasado. Lo que hoy sembramos es lo que recogeremos mañana. Si no olvidásemos esto en la vida, a todos nos iría mejor. Feliz día.

  5. Jorge Carrero dice:

    Cuanta razón…
    Que pena que muchas empresas y directivos, siempre quieran resultados a corto plazo sin pensar en el futuro de la empresa y de su mejor activo: Las personas.
    Gracias por compartir.

  6. Mercedes Bote Iglesias dice:

    Una alegoría perfecta para describir lo que está pasando hoy día en las empresas.
    Gracias Jaume por compartir.

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