Un traje & una corbata

25 abril 2016 1 comentario

Un traje & una corbata

El despertador acaba de sonar, son las 7h de la mañana y me pongo en marcha. Reviso mi agenda para conocer qué me espera en este día. Trabajo como Director Comercial en InfoJobs, hoy tengo visitas a clientes y la reunión de equipo de cada lunes.

Después de una ducha llega el momento de prepararse. Me enfundo dentro del traje gris marengo y la camisa blanca para que haya un mayor contraste. Es como si entrase dentro de una armadura y me siento poderoso: ella me presentará frente al mundo, fuerte, seguro, triunfador.

Ahora llega el momento clave, elegir los colores de «guerra» para mi corbata. Puedo usarlo para ser más empático con el cliente (azul si voy al BBVA), reforzar mi mensaje de poder (rojo sangre) o tal vez ser corporativo con la empresa que represento (naranja InfoJobs), pero nunca se me ocurriría salir sin. Es como un ejército sin bandera.

Esta era mi realidad en 2005. Mirándolo, ahora veo cómo escondía al verdadero Jaume detrás de los estereotipos de esta sociedad. Un traje & una corbata te hace parecer profesional, serio o responsable; incluso es probable que te ayuden a sentirte seguro o mejor que los demás.

La realidad es que los verdaderos atributos están en el interior (aunque la mona se vista de seda, mona se queda) y al final, lo que verdaderamente cuenta es CÓMO hacemos las cosas.

¿Qué escondes tú?, ¿de qué te proteges?, ¿qué buscas en lo exterior? Cuantas menos capas nos protegen, más expuesto está nuestro auténtico ser y ahí es cuando más crecemos.

[Tweet «Cuantas menos capas nos protegen, más expuesto está nuestro auténtico ser»]

En 2009 empecé a usar la corbata solo para las visitas a clientes (no sabes el alivio que sientes en verano) y al empezar como Director General en InfoJobs en 2010 lo amplié al traje. Quería estar cerca de toda la organización y sabía que esta forma de vestir era una barrera inconsciente para algunos colectivos de la compañía. Quería que cualquier trabajador pudiese venir a verme de igual a igual y hablarme con honestidad y transparencia. Así, como Director General, yo tenía que ser el primero en andar el camino que nos separaba.

El verdadero poder personal está en cómo se actúa, en cómo se habla, en cómo se muestra la debilidad, en cómo se es ejemplo de lo que se pide o en cómo se sostiene aquello que no gusta. Creo que a los directivos les sobra con sus equipos chapa y pintura y les falta mostrar más alma y corazón. Menos trajes & corbatas y más humanidad.

Tags:

Comentarios (1)

  1. Sergio Ortiz dice:

    Las armaduras nos alejan más de nuestro objetivo que lo que nos pensamos que nos acerca el estar más neuróticamente seguro detrás de nuestro escudo.

    Luego, dentro de una organización, evidentemente es una manera de estar más cercano a otros trabajadores. Mi padre lo hizo en los 80, y siempre estuvo orgulloso de ello. Tenía a la gente de su lado, porque lo veían como un igual, no como un ‘jefe mandón’. Como dices, a la gente le facilita hablarte de igual a igual, pero también provocas que tu mensaje les llegue de un igual a igual.

    Saludos

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *